La Semana Santa es uno de los espectáculos religiosos más importantes de Andalucía (si no el que más), en el que fieles devotos y no creyentes o no practicantes sienten algo especial cuando la ven debido al silencio que se forma en las calles al paso de las cofradías y el olor de la cera quemada de los cirios.

En Sevilla hay calles que quedan totalmente cortadas cuando pasa la procesión y por las que te costará moverte horrores ya que los espectadores se agolpan unos con otros para ver de cerca a la Virgen o al Cristo e incluso la policía interviene para llevar un control de la circulación peatonal.

La explicación de esta tradición viene derivada de que se quiere conmemorar la Pasión Muerte y Resurrección de Cristo, y fue declarada de Interés Turístico Internacional.

Algunos conceptos clave de la Semana Santa

Las hermandades o cofradías son la forma en la que están organizadas las procesiones y cada una sale en un día y horas distintas que puede durar desde por la mañana hasta por la noche, habiendo incluso intercambio de costaleros como relevo.

Si no eres español probablemente pienses que el atuendo de los que se encargan de ir con los estandartes y los cilios alrededor del paso tiene mucho parecido a los del Ku Klux Klan, pero tranquilo, se llaman nazarenos o penitentes.

También puedes ver las procesiones estando paradas guardadas dentro de sus respectivas iglesias una vez se ha dado por finalizada la Semana Santa y en Domingo de Resurrección, los feligreses se dirigen a las iglesias.

Los días de los que se compone la Semana Santa son los siguientes: Viernes de Dolores y Sábado de Pasión, domingo de Ramos, lunes Santo, martes Santo, miércoles Santo, jueves Santo, la madrugá, viernes Santo, sábado Santo y Domingo de Resurrección. Se celebra entre marzo y abril.

Recomendaciones para verla más a gusto

Cuando asistas a uno de los pasos, mantente en silencio y presta mucha atención a la maravillosa forma de tocar de los músicos, con temple, con serenidad, que hasta se te llegarán a poner los pelos de punta debido a que solo se escucha su música,  el sonido del esparto, las bambas, o los pies descalzos de los costaleros dando pasitos, así como la voz del capataz (que es el que se encarga de dirigir los ensayos con ellos durante todo el año) cuando da la orden de “mandar al cielo” al paso, a sus compañeros de debajo de los travesaños y da el golpe de salida.

Normalmente comienza en la Plaza de la Campana, sigue por la Calle Sierpes, hasta la Plaza de San Francisco, continúa por la Avenida de la Constitución, y terminan la Catedral.

Normalmente en las calles importantes como la Calle Sierpes, el Ayuntamiento instala unas sillas y unas gradas que están reservadas, pero si te planificas con tiempo podrás coger un buen sitio alrededor, y ¡no te muevas de ahí porque te lo quitaran!

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