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La primera imagen que nos viene a la cabeza cuando pensamos en las condiciones climáticas de Sevilla es un sol radiante y un huevo friéndose en la acera como muestra del calor que hace por parte de un ciudadano a una entrevistadora de la televisión.

En parte puede que sea cierto, pero eso sobre todo ocurre en verano, cuando los termómetros al sol pueden llegar hasta los 50 grados tranquilamente, así que busca la sombra e hidrátate. Sin embargo, en septiembre, octubre, noviembre, y mayo, el calor es hasta agradable.

¿Porque está bien saber qué tiempo nos hará antes de viajar?

Una de las principales razones es para planificar bien qué vamos a llevar en la maleta, porque por un lado no queremos llevar demasiado poco y por otro no queremos sobrecargar con elementos inútiles una vez en el destino.

Pues bien, a pesar de que hay una especie de creencia fuera de esta ciudad que dice que aquí nunca llueve, cuando le da por caer tormenta, es buena.

Es mejor que te pongas a cubierto en algún bar o aprovechando para ver algún monumento (si no sabes qué ver visita esta página) para darle tiempo a que apacigüe la cosa. En estos casos habría sido mejor aprovisionarse con un calzado impermeable como el de Goretex, y una ropa también antiviento.

A veces en Sevilla se da un fenómeno curioso como el de la niebla ya pesar de que no tiene playas, el hecho de ser cruzada por el río Guadalquivir cierta humedad sí que le da, aunque no podamos compararla ni por asomo, por ejemplo con la de Barcelona. Aquí el cuerpo no se queda pegajoso.

Por las noches suele bajar unos grados la temperatura, lo cual se nota, como también se nota una ligera brisa placentera, pero cuando hay noches en las que el termómetro no baja cuesta dormirse.

Quizás ahora estés más desorientado que antes, pero nos gustaría aclarar que aunque se pueden producir esos malos días en Sevilla, no suele pasar, y por regla general te hará buen tiempo.

 

Primavera en Sevilla

En Sevilla la primavera hace gala de una gama de colores inmensa debido a las flores de las calles y de sus grandes jardines, así como una explosión de olores típicos de esta estación, sobre todo el del Azahar, el del naranjo, el del jazmín, el de las rosas.

Aunque no tengas los sentidos muy desarrollados no te hará falta fijarte demasiado para sentir todo esto, y además notarás el ambiente de Feria de Abril que se celebra durante estos días.

Verano

Obviamente, en Sevilla en verano notaremos un clima cálido debido a su posición en España y por las olas de calor procedentes del norte de África, llegando incluso a ser tórrido y a pesar de tener el río Guadalquivir cruzando la ciudad, la presencia de la humedad no es destacable. Por las noches baja unos grados la temperatura.

Teniendo en cuenta este clima debemos tener cuidado mientras paseamos por sus calles bajo el sol haciendo turismo, mantenernos hidratados y utilizar la sombra lo más posible, atendiendo especialmente a personas más vulnerables como mayores o niños. Hay que estar prevenidos de los golpes de calor. Algunos lugares interesantes para refrescarse en Sevilla son el Aquópolis, y Agua Mágica.

Es curioso como en las terrazas de los bares encontraremos chorritos, que es agua pulverizada para crear un microclima refrescante para poder estar tomando algo o comiendo unas tapas en los exteriores (por ejemplo de la Plaza del Salvador). Sevilla fue pionera en estos sistemas a partir de 1992.

Otoño

El periodo otoñal de Sevilla es refrescante y las temperaturas que podemos sentir son de entre 20 y 25 grados. Es un clima suave y la lluvia se da frecuentemente.

A medida que pasan los meses de septiembre, octubre, noviembre, y diciembre, las temperaturas bajan sus grados de forma escalonada de más a menos, ya que se alejan de las del verano y se acercan a las del invierno.

Podríamos pensar en mirar dónde dormir y en comprar el viaje más asequible en esta época, ya que no siendo verano, la temporada de hoteles sería más baja, pero contrariamente a eso, debido a que las temperaturas siguen siendo agradables, sigue presente una demanda enorme de vuelos y hoteles que hace que se siga considerando temporada alta.

Invierno

A partir del 21 de septiembre el frío se intensifica, así como el viento y la humedad, y la frecuencia de las lluvias aumenta. Nada tiene que ver los 5 grados que podemos llegar a sentir como mínima en enero, a los 40 grados de verano. A partir de febrero y marzo ya empiezan a subir de nuevo las temperaturas para restablecer el clima más agradable y suave.

El 28 de febrero se celebra el Día de Andalucía y entre marzo y abril la Semana Santa, que es época de alta temporada hotelera, ya que es la festividad más importante de Andalucía. En enero y febrero podríamos decir que los precios bajan comparado con esas temporadas.

¡Que disfrutes!

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